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kontratiempo

Olas

Olas

Cómo llegué a un punto de mi vida en el que no lanzo botellas, no lo sé. 

Me cansaría, supongo, de que se hundieran en el mar, de que nadie abriera los mensajes.  Pero es infinitamente más dulce no esperar que nadie nade hacia ti, sin más ayuda en el naufragio que tus propios brazos, tu respiración entrecortada y ya no anhelante de otros alientos.

Ahogarse sola, apenas el sol bronceando la piel de un cuerpo que no tiene otro futuro que el mañana que no llega, que el hoy que se eterniza en olas de un mar sin sal.

Todo es nuevo en este día.

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No quiero llaves con una sola copia

No quiero llaves con una sola copia

Unas llaves de las que nadie tiene copia me miran desde la mesa, recordandome el absudo de la soledad en la que vivo.

La ciudad del ruido ya no me regala sirenas de ambulancia. En esta nueva cueva, irremediablemente mas aburrida y asfixiante que la anterior, solo se mirar al palido reflejo de un sol que no me deja ver sus rayos desde hace tiempo. El mismo sol que hace unas horas acariciaba tu cuerpo.

Y pienso en el mar en que te sumerges sin mi cada tarde, el que nos rodeaba con su espuma cada verano de una vida que perdi por el camino. Ahora la unica sal que rueda por mi cuerpo es la que cae de mis cansados ojos cansados de no verte.

Nunca te fies de los atajos, no llevan mas que a abismos de vacio y soledad.

Madrugada.

Las noches de verano sólo son tristes cuando no hay nadie con quién compartirlas. Parecen domingos de invierno.

Se derraman las madrugadas sobre la ciudad ruidosa (por eso no duerme, nunca) y me encuentran siempre despierta, contando las estrellas que no puedo ver a través de una luz que llena el cielo y no es de luna.

La cama revuelta a pesar de lo que echo de menos al que solía deshacerla conmigo.

Una, dos, tres.. sirenas de ambulancia me embriagan con su estruendo, eso es lo que puedo contar en vez de estrellas, en vez de olas del mar. Y ese recuento no me llena de paz, sino que me revuelve la tristeza que vive en el fondo de mi estómago desde que te fuiste.

 

Dedicado a todos los desilusionantes "compañeros" de camino

Me pasa hoy lo de tantas veces: de pronto te das cuenta de que hay cosas que esperabas que hubieran sido de una manera y ocurren de otra (o no ocurren). Siempre me repito y me recuerdo a mí misma (bajito, entre dientes) que los demás no tienen por qué hacer lo que uno espera, lo que uno pretende (sin siquiera decirlo). Pero no siempre puedo evitar hacer un hatillo con las ilusiones, esperanzas y demás mentiras y cargarlo sobre el hombro de alguien sin que lo sepa. No es justo para la otra persona, y es triste a la larga para mí.

Y al final pasa lo de siempre. Decepción (también sin que lo sepa la otra persona).

Y cuántas veces no haré yo lo mismo sin saberlo.

Aún así, jode. Hoy me siento gilipollas.

 

FORTUNE COOKIE

FORTUNE COOKIE

Ayer abrí mi primera galleta de la fortuna, el chino nos la trajo con la cuenta.

Tras descifrar un rato el extraño inglichino, descubrí que la galleta me hablaba del cambio: "encontrarás el equilibrio del cambio estando atento".

¿Qué quiere decir eso? ¿Que tengo que cambiar? ¿Que estoy cambiando, que ya he cambiado? Y yo que soy tan despistada y eso de estar atento no va conmigo, ¿podré cambiar entonces, o me volveré una desequilibrada total por culpa del cambio ese que llegó o va a llegar y yo no pedí?

Dicen los chinos (cuando hablan en su idioma, que se les da mejor para estas cosas tan abstractas) que la vida misma es continuo cambio, que nunca somos la misma persona que un segundo antes.

Yo no lo sé. Sólo sé que soy esencia (y eso no cambia nunca, ¿ o sí?

Y también sé que hay días que no debería escribir, mmmmmm.

 

AMOR DE MADRE

AMOR DE MADRE

Vete, que echarás de menos todo. Llega luego y notarás todo lo que te faltaba lo que dejaste atrás. Besa, abraza, deja que te quieran un poco (aunque no sepas abrazar, ya te lo dijeron).

Y luego piensa en dónde está tu  hogar, en qué casa, en qué cuerpo. En qué recuerdos compartidos y sueños imposibles.

Llora porque no se te olvida que hogar no hay más que uno, aunque tú ya hayas desperdigado tus raíces por mil partes, por mil almas.

Y al fin, alégrate, porque en un millón de sitios hay puertas abiertas para tí y brazos que te esperan. Sólo madre no hay más que una. Y a ella sí, échala de menos.

 

Elogio de la Nostalgia

Elogio de la Nostalgia

Tantos mese rehuyendo a la nostalgia... pero no se puede escapar de uno mismo, ya nací añorante. Echaba de menos al nacer el calor del vientre, el sueño plácido e infinito, pero me gustaba tanto el calor del sol que apenas me acordaba.

Comenzé a andar y añoraba ir siempre en brazos, ¡pero correr libre era tan divertido!

Al hacerme mayor echaba terriblemente de menos los días de infancia, pero ¿quién quería perderse todas las cosas nuevas que iban sucediendo, quién quería salir de la vorágine sentimental de esos años?

Ahora ya sé que se puede ser feliz ahora, que se puede disfrutar de cada momento, pero que la añoranza es tan inherente a mí que no puedo sentir la felicidad de un momento sin acordarme de otro, que no puedo sentir un dolor nuevo sin que me traiga el sabor de otra herida aún abierta.

   Por eso sonrío a la vez a mi presente y a todo mi pasado, por eso lloro ahora una pena nueva y todas las antiguas.

   Vivo arrastrando vidas. Y pesan mucho, pero no hay mejor cobijo al anochecer que envolverme en ellas.

 

De cómo sentirte cerca

De cómo sentirte cerca

Cada vez queda menos para nuevas cosas, muchos cambios. Pero consuela la certeza de que no dejo nada atrás, que todo lo llevo conmigo.

Sólo quien quiera irse, escapar de mi memoria, quedará distante: yo no quiero que nadie se vaya.

Para reconocerse en mis palabras sólo hay que leer entre líneas, ver que tras la tinta hay unos ojos que te miran tan dentro que no los sientes. Y, a veces, te desnudan.

Es difícil llegar...

Pienso en Orfeo. En cómo lo he admirado desde que conocí el mito porque, a través de su arte, consiguió vencer todos los obstáculos para llegar al infierno a rescatar a su esposa muerta, a rogar que la dejaran volver con él a la vida. Junto a la admiración, simpatía porque el pobre, humano al fin y al cabo, cometió el error de volver la vista atrás demasiado pronto y su amada se desvaneció, perdiéndola para siempre.

Luchó por lo que quiso para, por un descuido, por una temeridad quizá, perderlo para siempre luego. Se saltó las reglas del juego y la perdió. Pero si antes no las hubiera ignorado ni siquiera habría llegado hasta el Hades, así que no podemos recriminarle nada: sólo permaneció fiel a sí mismo.

Y ahora de pronto me encuentro con que Platón lo criticaba porque sí, fue al Hades, pero no estuvo dispuesto a morir para quedarse allí con Eurídice, sino que eligió la vida (triste, sí, insoportable a veces... más alegre cuando conoció el amor en los mozalbetes a los que instruía en las artes amatorias).

¿Cómo recriminarle que eligiera la vida, si es lo único que tenemos? Al menos Eurídice vivía en su memoria y a veces en la piel de otros. ¿Quién quiere héroes ni romeos?

Qué desengaño, Platón, ya no me caes tan bien.

 

DREAM...

DREAM...

      Qué largas han sido todas las noches de mi vida. Casi recuerdo mi historia como  una noche sola, llena de charlas, estrellas y risas. De insomnio también, demasiado a menudo. Pero no es tan malo que se te llene el sueño de sueños, la cabeza de pájaros, con los ojos abiertos hasta que duelen.

       Al despertar sólo queda una jaula vacía, unas cuantas plumas que atestiguan que, mientras brillaba la luna, esos pájaros sí estuvieron allí, que no eran maquinaciones febriles de madrugada.

        Así que la culpa de que por el día camine somnolienta no es mía, sino de los pajaritos que no me dejan dormir.

Dream, dream dream dream...

Whaterver I want is, woman. to you...

 

SERPENTINAS

     Y ocurre a veces que los sueños se cumplen. Vuelvo la vista atrás (cada vez con más cuidado, que ya voy teniendo una edad) y me parece increíble haber hecho tantas cosas que soñaba de niña; me parece imposible que vayan a ocurrir aún muchas más que ni siquiera me atrevía a soñar.

         Y de mi pecho saltan serpentinas, y una banda de trompetas y acordeones toca la melodía de la vida puede que por última vez, pero no me importa, habrá merecido la pena (¡tanto!)

Let the season begin-it´s all right on

Let the season begin-take the big king down

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CLUB SILENCIO

Saber que escribes para nadie, que no hay testigos a pesar de los potenciales millones de personas que podrían hacerlo, es una sensación extraña. Con qué exhibicionismo se escribe sobre lo que uno es cuando no hay nadie del otro lado.

Mensajes en botellas que se hunden por el camino, porque los únicos que podrían descifrarlos no los reciben (lanzo las botellas tan, tan lejos...).

Mi yo se diluye poquito a poco en la mancha humana, cualquiera puede hacerse con mis palabras, cualquiera puede ser yo cuando no hay yo.

Es como cuando intentas aguantarte el llanto y de pronto alguien te abraza... Aquí no hay abrazo, y así duele menos desangrarse.

 

http://www.youtube.com/watch?v=AIpkMg9sh6Q

ESPÍAS DEL SILENCIO

ESPÍAS DEL SILENCIO

Esa canción...  Parece la de Pepa en mi primer corto... ¡Sí, sí, es esa!

Y efectivamente, veo el corto de nuevo, años depués, y es la canción. Pepa se maquilla a ritmo de Mogwai mientras Rubén espera sin atreverse a decirle las palabras que por fin ha encontrado pero que no salen de su boca.

¡Qué recuerdos! ¡Qué ternura en cada plano, qué inocencia en cada palabra! ¡Qué rostros los nuestros, qué pasiones desbordando la pantalla! ¡Qué amor al cine y a la vida! ¡Y qué ridículos también! ¡Qué 18 años...!

Pienso en todo el tiempo que ha pasado, en todas las cosas. Y en cómo al final, como decía un amigo, "seguimos siendo los mismos necios y soñadores de siempre". Porque nada ha cambiado en el fondo, el tiempo nos ha paseado por encima sin destrozar nada. Más turbios, sí, más viejos, pero los mismos.

"...Un día, al fin hablaste, pero tan desde el alma, tan desde lejos que tu voz fue una pura sombra de voz y yo nunca, nunca la oí. Porque todo yo estaba entregado a decirme a mí mismo lo que yo deseaba y lo que tú me dijiste, y no me dejé oír."

LA VOZ

LA VOZ

Sólo es una voz lo que me llega. Apenas adivino qué hay del otro lado (qué nervios, que ideas, qué palabras no dichas). Sólo es una voz, pero me basta para perder la mía.

No hay palabras

No hay palabras

Hubo un tiempo en el que no hacían falta palabras, todo se decía con la mirada, con el cuerpo. Nos fuimos haciendo más torpes, más exigentes, y nació el alfabeto, los sonidos, los fonemas. Qué fácil era entenderse al principio de esos tiempos: cada palabra se decía por primera vez, era pura y dueña de todo un significado.

Ha llovido tanto desde entonces que ahora es difícil hablar sin caer en los lugares comunes. Cómo convencer a alguien de que cuando le dices "Te quiero" es porque lo quieres, como borrar todas las capas que han emborronado el sentido de cada palabra. Si es que siempre se quedan cortas, si suenan gastadas.

Apenas ahora que estoy aprendiendo a hablar, me doy cuenta de que ya no me sirven los nombres, los adjetivos, los verbos.

Yo sólo quiero tocarte para que me entiendas. Y comprenderte con las manos.

Treinta años

Qué pasará dentro de treinta años...

Treinta años es tanto tiempo cuando se tiene esta urgencia, este ardor de historias por contar, de almas por darse más allá del cuerpo.

Silencio; no hay caricias, no hay gemidos, no hay chasquidos de besos pequeñitos, ni sensuales ritmos de besos devorantes.

Apenas un puñado de canciones que hablarán de nosotros cuando ya no estemos, que se colarán en nuestro universo y lo romperán un poco, luz asomando entre las grietas.

Luz y lágrimas. Y de nuevo el silencio.

De todo lo nuevo

Escritura automática. Nada se piensa, sólo fluye.

Alguien (nuevo) decía que somos proyecciones mentales de nosotros mismos, energía: serás lo que quieras ser.

Alguien (nuevo) mostraba que sí, que somos energía. y además la podemos compartir.

Alguien (nuevo) enseñaba que lo verdadero, la falso, lo oculto y la mentira no son lo mismo. Y que parecer y ser es igual a verdad. ¿Parezco lo que soy? ¿Soy lo que parezco? Mi autenticidad está en duda...

Commedia dell´Arte, máscaras. Máscara. Mi máscara.

Habrá que hacer caso de lo de las proyecciones mentales. Y de aquello que alguien (antiguo, ancestral) siempre me dice: que son paranoias mías.

A dream of her

A dream of her

Cada nota despierta una parte de mi cuerpo.

Con canciones así no se puede estar triste, hacen que sobren todas las palabras.

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Vana espera

Mirar cada vez buscando no se sabe qué, pero algo.

Abrir todas las puertas, entrar por todas las ventanas. Sólo para ver que nadie espera dentro. Que los que alguna vez estuvieron ahora se han ido.

Y la casa sigue vacía. Tengo miedo de que sus paredes no vuelvan a devolverme más que el eco de mis pasos.

Calla

Nadie supo nunca lo que él pensaba. Hablaba mucho, pero a veces se le atascaban las palabras en el estómago.

Uno de esos días de charla nimia le asaltó un recuerdo (estaba escondido, esperando cualquier momento inesperado para salir y hacer más daño).

Había gritos, probablemente fuera de noche... sí, lo veía claro: ahí estaba, tapándole los oídos a su hermano. Era demasiado pequeño aún para escuchar ciertas cosas; eso pensaba él, también un niño, que su hermano era demasiado joven para saber ciertas cosas. Qué ingenuo pensar que aquello algún día acabaría, que su hermanito no oirías las peleas. El tiempo los llevaría de la mano para enseñarles que hay cosas que nunca cambian.

Y hoy siguen los gritos, aunque a fuerza de repetirse ya nadie les preste atención.

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