Madrugada.
Las noches de verano sólo son tristes cuando no hay nadie con quién compartirlas. Parecen domingos de invierno.
Se derraman las madrugadas sobre la ciudad ruidosa (por eso no duerme, nunca) y me encuentran siempre despierta, contando las estrellas que no puedo ver a través de una luz que llena el cielo y no es de luna.
La cama revuelta a pesar de lo que echo de menos al que solía deshacerla conmigo.
Una, dos, tres.. sirenas de ambulancia me embriagan con su estruendo, eso es lo que puedo contar en vez de estrellas, en vez de olas del mar. Y ese recuento no me llena de paz, sino que me revuelve la tristeza que vive en el fondo de mi estómago desde que te fuiste.
Dedicado a todos los desilusionantes "compañeros" de camino
Me pasa hoy lo de tantas veces: de pronto te das cuenta de que hay cosas que esperabas que hubieran sido de una manera y ocurren de otra (o no ocurren). Siempre me repito y me recuerdo a mí misma (bajito, entre dientes) que los demás no tienen por qué hacer lo que uno espera, lo que uno pretende (sin siquiera decirlo). Pero no siempre puedo evitar hacer un hatillo con las ilusiones, esperanzas y demás mentiras y cargarlo sobre el hombro de alguien sin que lo sepa. No es justo para la otra persona, y es triste a la larga para mí.
Y al final pasa lo de siempre. Decepción (también sin que lo sepa la otra persona).
Y cuántas veces no haré yo lo mismo sin saberlo.
Aún así, jode. Hoy me siento gilipollas.
FORTUNE COOKIE

Ayer abrí mi primera galleta de la fortuna, el chino nos la trajo con la cuenta.
Tras descifrar un rato el extraño inglichino, descubrí que la galleta me hablaba del cambio: "encontrarás el equilibrio del cambio estando atento".
¿Qué quiere decir eso? ¿Que tengo que cambiar? ¿Que estoy cambiando, que ya he cambiado? Y yo que soy tan despistada y eso de estar atento no va conmigo, ¿podré cambiar entonces, o me volveré una desequilibrada total por culpa del cambio ese que llegó o va a llegar y yo no pedí?
Dicen los chinos (cuando hablan en su idioma, que se les da mejor para estas cosas tan abstractas) que la vida misma es continuo cambio, que nunca somos la misma persona que un segundo antes.
Yo no lo sé. Sólo sé que soy esencia (y eso no cambia nunca, ¿ o sí?
Y también sé que hay días que no debería escribir, mmmmmm.
AMOR DE MADRE

Vete, que echarás de menos todo. Llega luego y notarás todo lo que te faltaba lo que dejaste atrás. Besa, abraza, deja que te quieran un poco (aunque no sepas abrazar, ya te lo dijeron).
Y luego piensa en dónde está tu hogar, en qué casa, en qué cuerpo. En qué recuerdos compartidos y sueños imposibles.
Llora porque no se te olvida que hogar no hay más que uno, aunque tú ya hayas desperdigado tus raíces por mil partes, por mil almas.
Y al fin, alégrate, porque en un millón de sitios hay puertas abiertas para tí y brazos que te esperan. Sólo madre no hay más que una. Y a ella sí, échala de menos.
Elogio de la Nostalgia

Tantos mese rehuyendo a la nostalgia... pero no se puede escapar de uno mismo, ya nací añorante. Echaba de menos al nacer el calor del vientre, el sueño plácido e infinito, pero me gustaba tanto el calor del sol que apenas me acordaba.
Comenzé a andar y añoraba ir siempre en brazos, ¡pero correr libre era tan divertido!
Al hacerme mayor echaba terriblemente de menos los días de infancia, pero ¿quién quería perderse todas las cosas nuevas que iban sucediendo, quién quería salir de la vorágine sentimental de esos años?
Ahora ya sé que se puede ser feliz ahora, que se puede disfrutar de cada momento, pero que la añoranza es tan inherente a mí que no puedo sentir la felicidad de un momento sin acordarme de otro, que no puedo sentir un dolor nuevo sin que me traiga el sabor de otra herida aún abierta.
Por eso sonrío a la vez a mi presente y a todo mi pasado, por eso lloro ahora una pena nueva y todas las antiguas.
Vivo arrastrando vidas. Y pesan mucho, pero no hay mejor cobijo al anochecer que envolverme en ellas.
De cómo sentirte cerca

Cada vez queda menos para nuevas cosas, muchos cambios. Pero consuela la certeza de que no dejo nada a trás, que todo lo llevo conmigo.
Sólo quien quiera irse, escapar de mi memoria, quedará distante: yo no quiero que nadie se vaya.
Para reconocerse en mis palabras sólo hay que leer entre líneas, ver que tras la tinta hay unos ojos que te miran tan dentro que no los sientes. Y, a veces, te desnudan.
Es difícil llegar...

Pienso en Orfeo. En cómo lo he admirado desde que conocí el mito porque, a través de su arte, consiguió vencer todos los obstáculos para llegar al infierno a rescatar a su esposa muerta, a rogar que la dejaran volver con él a la vida. Junto a la admiración, simpatía porque el pobre, humano al fin y al cabo, cometió el error de volver la vista atrás demasiado pronto y su amada se desvaneció, perdiéndola para siempre.
Luchó por lo que quiso para, por un descuido, por una temeridad quizá, perderlo para siempre luego. Se saltó las reglas del juego y la perdió. Pero si antes no las hubiera ignorado ni siquiera habría llegado hasta el Hades, así que no podemos recriminarle nada: sólo permaneció fiel a sí mismo.
Y ahora de pronto me encuentro con que Platón lo criticaba porque sí, fue al Hades, pero no estuvo dispuesto a morir para quedarse allí con Eurídice, sino que eligió la vida (triste, sí, insoportable a veces... más alegre cuando conoció el amor en los mozalbetes a los que instruía en las artes amatorias).
¿Cómo recriminarle que eligiera la vida, si es lo único que tenemos? Al menos Eurídice vivía en su memoria y a veces en la piel de otros. ¿Quién quiere héroes ni romeos?
Qué desengaño, Platón, ya no me caes tan bien.
DREAM...

Qué largas han sido todas las noches de mi vida. Casi recuerdo mi historia como una noche sola, llena de charlas, estrellas y risas. De insomnio también, demasiado a menudo. Pero no es tan malo que se te llene el sueño de sueños, la cabeza de pájaros, con los ojos abiertos hasta que duelen.
Al despertar sólo queda una jaula vacía, unas cuantas plumas que atestiguan que, mientras brillaba la luna, esos pájaros sí estuvieron allí, que no eran maquinaciones febriles de madrugada.
Así que la culpa de que por el día camine somnolienta no es mía, sino de los pajaritos que no me dejan dormir.
Dream, dream dream dream...
Whaterver I want is, woman. to you...
SERPENTINAS
Y ocurre a veces que los sueños se cumplen. Vuelvo la vista atrás (cada vez con más cuidado, que ya voy teniendo una edad) y me parece increíble haber hecho tantas cosas que soñaba de niña; me parece imposible que vayan a ocurrir aún muchas más que ni siquiera me atrevía a soñar.
Y de mi pecho saltan serpentinas, y una banda de trompetas y acordeones toca la melodía de la vida puede que por última vez, pero no me importa, habrá merecido la pena (¡tanto!)
Let the season begin-it´s all right on
Let the season begin-take the big king down
CLUB SILENCIO
Saber que escribes para nadie, que no hay testigos a pesar de los potenciales millones de personas que podrían hacerlo, es una sensación extraña. Con qué exhibicionismo se escribe sobre lo que uno es cuando no hay nadie del otro lado.
Mensajes en botellas que se hunden por el camino, porque los únicos que podrían descifrarlos no los reciben (lanzo las botellas tan, tan lejos...).
Mi yo se diluye poquito a poco en la mancha humana, cualquiera puede hacerse con mis palabras, cualquiera puede ser yo cuando no hay yo.
Es como cuando intentas aguantarte el llanto y de pronto alguien te abraza... Aquí no hay abrazo, y así duele menos desangrarse.




